AR$ 5000.00 - U$S 4.00
Para poder leer este libro primero debes ingresar como usuario
La literatura de Marcelo está atravesada por gráciles simpatías que despiertan la sonrisa lectora que a lo largo de la lectura se va haciendo complicidad, es decir, comunidad. Un emergente de esta simpatía surge por ejemplo cuando aparece dios hablando nuestra lengua nacional… y en un parlamento dios dice “ahre” o “dios mío”.
Simpáticamente se cuenta cómo la belleza de David —encarnada en la estatua esculpida por Michelangelo Buonarroti— puede sobreponerse a la maldad de un Goliat con papada a partir de un ejercicio sostenido de glúteos y una ingesta repetida de varénikes.
Simpático resulta el personaje de Marcelo que tal vez sea él mismo cuando cuenta un drama mayor como la pandemia y la turbación producida en los modos de la memoria. Entonces aparece la narración de los frecuentes olvidos, de las repeticiones, de los vacíos repentinos ante algo que estábamos haciendo o tratando de hacer un puñado de minutos antes.
(Rocco Carbone)